Filosofía de lo espiritual por Jesús Pérez Marqués

Filosofía de lo espiritual

 

Te invito a que busques una razón desde tu propia  razón para encontrar la paz que estas buscando y las respuestas que necesitas para encontrar esa paz.

Si hace falta deshecha lo que tienes como base y admite que puede haber otras bases y razones que den sentido a tu vida y a la propia sinrazón de la existencia en si, con lo que nos han arropado para seguir.

Desde la eterna continuidad solo le interesa que las cosas sigan igual, al que no se le ha permitido, o no ha sido capaz de salir.

Pero este punto de vista tan solo se  llega  a trabes de los espacios que no hemos querido entender y los hemos desechado o simplemente los han oscurecido tanto, que mezclado el miedo con la incomprensión  preferimos apártalos, o  descartarlos con ironías.

Las diferentes normas de conductas y de convivencia mezcladas con las religiones y el poder, no pueden aunque en si tenga que ser esquema hasta que no prevalezca un nuevo orden sobre lo establecido, apartarnos de lo que verdaderamente Dios nos ha concedido.

La vida eterna que descartamos, cuestionamos y humillamos  cada vez que volvemos a formar parte de la vida en la materia. Y que nuestro espíritu y nuestra alma lo están sufriendo desde sus inicios no puede quedar cuestionado por las conductas armoniosas y des-orquestadas que las diferentes civilizaciones, religiones o políticas nos han sometido.

TODOS PARTIMOS DESDE UN PUNTO DE REFERENCIA AL NACER QUE NOS IDENTIFICA CON LO ETERNO.

La propia vida, en el esquema de la muerte, espacio y tiempo comedido para el enriquecimiento de nuestro espíritu se ve sometida y perturbada por falta de la educación correcta para entender todo aquello que en lo simple y cotidiano de nuestro entorno nos haría ver, entender y comprender los razonamientos de lo eterno y sus significados,  si otros en el desequilibrio del desequilibrio no mantuvieran posturas tan drásticas a la muerte y lo eterno no formara parte de paraísos aislados para los buenos y los malos.

En un mundo redondo, caminamos en lo plano y nuestra esfera se limita a un cielo azul que identificamos por error en la lectura de  nuestros ojos.

Nos agarramos a lo perecedero y lo mantenemos e idolatramos asumiendo la materia y nuestra vida como lo eterno y esencial y dejamos de lado lo que nos une con nuestros seres queridos, con el universo con lo eterno y con Dios que en definitiva tan solo es nuestros  interior cuando nos une a los más nobles y puros sentimiento.

 

Jesús Pérez Marqués