En lo místico

En lo místico, Jesús Pérez Marqués

Puede, lo más seguro, quizás, tu ya lo hayas desechado, pero tan solo El,

es el único que puede ayudarte, o aquellos que le siguen de corazón.

 

Propongo disfrutar de la meditación. Aprovechar el distanciamiento con el estrés
y pausar la calma y el sosiego como una pluma que se desliza en el aire deteniendo
el tiempo y el espacio de nuestro interior para pensar.

 

Meditar con calma y sin rencor en nuestra propia vida, el sentido de la misma y de nuestro propio entorno; ver si lo que deseamos está de acuerdo con lo que hacemos y vivimos, e intentar comprender, el sentido y fin de todas las cosas por inasequibles y desagradables que nos parezcan.

 

El presente y el pasado van unidos al unísono dentro del comportamiento del hombre que siempre ha tenido que estar sometido a la opresión monárquica, dictatorial, religiosa o política cambiando las formas pero no los contenidos, ampliando sus conocimientos pero no sus facultades, aplicando la libertad en términos y formas y no en sentimientos de igualdad, dictando leyes y recursos y no justicia y comprensión.

Y es que en verdad es todo tan complicado como sencillo podría ser... Una sola llave abre la puerta, y mil cerraduras esperan ansiosas el error para no dar con la llave que es; pero al menos sabemos que de nuestros errores podemos desechar las llaves que no han servido y muchas han sido ya las que hemos tenido que dejar por imposible ya que aparte de no abrir, nos han cerrado caminos.

Miles de años de historia no han servido para enseñarnos a convivir y asimilar nuestra función, sentido, estado, forma y comportamiento de vida y ello nos debe hacer pensar que algo ha fallado, que algo falla y que por lo tanto debe de existir otra razón la cual no hemos sido capaces de descubrir todavía.

Por ello propongo la meditación, la búsqueda de nuevos pensamientos que abran formas y sentidos donde haya cabida para la luz y fuerzas suficientes para vencer todos los deseos y banalidades que nos arrastran a un entorno moral y humano irreparable.

Todo es válido y todo tiene su sentido de ser pero, ¿es verdaderamente lo que deseamos? ¿Estamos sembrando la cosecha adecuada para las siguientes generaciones o por lo contrario nos recordarán a los salvajes caníbales de nuestros antepasados? No, nos engañaremos, que por extraño que parezca y por muy difícil que nos pueda parecer, sólo a nivel personal y desde lo más profundo de nuestro interior, podremos encontrar transformación y el sentido de nuestras propias vidas y modus vivendis.

A Dios se le puede buscar desde cualquier medio o posición social.
No importa edad, estado económico, raza, país, sexo, no necesitas encerrarte en un convento, ni ser un santo  ni siquiera importa tu propia convicción, tan solo, que desees buscarlo de corazón,  el, te está esperando, porque tú eres su hijo y como padre, desea que estés más cerca de él.

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