LO MÍSTICO DENTRO DE LO MÍSTICO EN NUESTROS DÍAS

LO MÍSTICO DENTRO DE LO MÍSTICO EN NUESTROS DÍAS

 

Para hablar de la mística, en los dogmas establecidos, deberíamos situarnos detrás de una doctrina y seguir los cauces establecidos por la misma, en conducta, filosofía y reglas que ellas imparten para conseguir e impartir la palabra de Dios.

EL SEXTO SENTIDO 999

 

Un hombre místico es aquel que dedica su vida a la búsqueda de Dios que por razones de religión si no está dentro de lo establecido deja de ser místicas sus acciones y condicionar a alguien  dentro de dogmas de fe, de catequesis, de libros de culturas preestablecidas a fines determinados, no deja de ser al menos extraño o misterioso.

 

Si el verdadero conocimiento de Dios a través de los místicos se imparte  en creencias de conductas para una convivencia mejor impartida por las religiones más que la búsqueda de la verdad nos encontramos en la búsqueda de la fuerza del poder que políticamente seria asumible y hasta práctico si ese fuese su fin.

 

Si alguien dentro de cualquier religión que los hay, es un verdadero místico  y busca una razón, la verdad, la sabiduría, y traspasa las normas en honor a su conocimiento, apenas tendremos conocimiento del, o lo convertirán en un desconocido  hasta el fin de sus días para luego santificarlo, en direcciones o intereses desvinculados de su obra conocimiento o esfuerzo real.

Si alguien busca a Dios desde otra posición impartiéndola como tantos y tantos desde dentro y desde fuera han hecho que no sea desde las religiosas, como en política es una usurpación de poder y todos los mecanismos son pocos desde el poder el conocimiento y la fuerza  para  derrotarlos, marginarlos, confundirlos y  aislarlos.

 

Si las religiones están basadas en el poder terrenal y la fuerza y sabiduría de lo espiritual como habiendo permanecido durante tantos años con absoluta libertad entrando y saliendo como Pedro por su casa en la mayoría de políticos y países como podemos utilizar la verdadera libertad si hasta el laicismo está condicionado, siendo de alguna manera lo que menos les podría preocupar.

 

Lo místico,  en la grandeza del misticismo en sí, es algo grande, algo importante, el misticismo buscado desde la fuente inicial de nuestra propia búsqueda, con los tropiezos y los hallazgos que vayamos encontrando pueden ser las pruebas necesarias que cada uno sin vinculación y con todos los medios que hoy día tenemos a nuestra disposición aportarían o deberían de aportar luz, a tanto surrealismo emocional, que se cobija en nuestras mejores intenciones y buenas voluntades y no recrearse para quedarse con ello y a través de ello, poder decir (es santo es místico es bueno.)

 

Porque a fin de cuentas, lo bueno puede ser muy bueno pero si no nos lleva al verdadero conocimiento tan solo será pasto de los depredadores que hablan en nombre de Dios  del diablo o de la simple y pura materia para seguir como estamos y no aportar nada nuevo a lo que hasta ahora solo ha sido pura y dura manipulación de buenas voluntades en despropósitos de recorridos en calles sin salida, donde las salidas han sido selladas para no encontrar la luz.

 

Jesús Pérez Marqués

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