En lo paranormal

Buscar la aguja en pajar ajeno (Cuarto Milenio)

Buscar la aguja en pajar ajeno (Cuarto Milenio)

He de reconocer que dentro del mundo tan complicado como es el mundo de la parapsicología, mundo astral, o fenómenos paranormales, incluyendo las religiones y las sectas como lo hace  CUARTO MILENIO que siga ileso ante el recorrido que mueve lo desconocido dando cobijo a todos, (TODOS) manteniendo la confusión puede que sea uno de sus factores que compaginados con el miedo hace que permanezca ileso ante lo complicado de un mundo donde un solo hilo puede llevarnos a una madeja donde en su rueda uno puede quedar atrapado como ya ha ocurrido en otros personajes y programas de la misma índole.

Me sorprende ver como recoge todo tipo de informaciones sin escrúpulo ni veracidad aportando datos y filmografía novelada acogiéndose en el miedo como la Gran Ramera para conseguir audiencias y agrupando tanto a estudiosos e investigadores como a videntes curas y brujos y otras hierbas que merodean el conocimiento en busca de sensaciones o experiencias siempre en el fin de siempre: audiencia, economía, idolatría

Y si alguno colmado de la razón da soporte a la razón se pierde entre los cuentos novelados de la historia como una más, más nada carece de sentido no solo en el cuarto milenio si no en el día a día que se prefiere acogerse a programas fantasiosos faltos de otro tipo de programas similares que han carecido del espectáculo y el mero entretener y asustar para mantener posiciones satisfactorias.

Ante si es bueno o malo, por las audiencias que hoy día el termómetro de la salud televisiva es bueno. Ver todo desde todos los ángulos puede ser distraído y en algún caso macabro. Pero eso forma parte de lo mismo y de lo que vende aparte de ser parte de las reglas actuales del juego para lo que ha de llegar. Mucha gente está interesada en conocimientos que no sabe dónde buscarlos realmente y se pierde en estos programas que no llevan a ninguna parte, pero que si pueden provocar curiosidad sobre lo desconocido o intimo personal hacia nuestras ansias de saber.

Lo que sí es un fracaso es cuando queremos adentrarnos en conocimientos serios y profundos, cuando queremos hallar verdades, soluciones o descubrimientos importantes. Cuando queremos compaginar nuestra vida, la vida en sí, Dios, y todas las oscuridades que enturbian nuestro entorno y el proceder humano, es donde el programa se difumina y se pierde en ostracismos ajenos para llevarnos a callejones sin salida donde ellos están y han estado pretendiendo que los demás hagamos el mismo recorrido o hacernos caer en lagos de dudas donde la niebla enturbie la luz que siempre tenemos delante si verdaderamente la buscamos.

Curiosear está bien, que estos programas cada día tengan más audiencia también es bueno por el hecho de despertar y chocar contra otras formas he entendimientos ajenos a los nuestros, pero eso sí, sin equivocarnos de que tan solo son historias de los demás,  no las nuestras, ni tomarlas como referencia para seguir si no todo lo contrario para buscar las propias y más en estos momentos de cambios tan impulsivos y renovadores.

Jesús Pérez Marqués