En lo paranormal

Sobre los milagros y la forma de entenderlos con hechos reales

Si tuviese que hablar sobre este tema de forma profunda y sobre todo lo que los mueve, seguramente necesitaría de infinidad de tiempo y espacios para poderlos exponer desde mi punto de vista y la capacidad que he adquirido para poder hablar y deliberar sobre los mismos.

Seguramente si lo hiciese desde todos los ángulos que he podido experimentar y sobre todo en algunos de ellos, se mezclarían conceptos  e ideas que provocarían toda clase de criticas  violentas, pero no por ello dejarían de ser ciertos los hechos y la identificación de los mismos con la realidad real desde los dos ángulos.

La mayoría de las personas solo pueden verlo desde uno, motivo por el cual es tan complicado escribir de ciertas cosas sin caer en las agresiones exteriores por falta de conocimientos de los mismos, o por exceso  de  conocimiento a aquellos que les interesa que siga oculto.

Ya que he decidido escribir sobre los milagros hablare de uno simple y personal dejando un matiz dentro de todo el contexto que puede ayudar a verlos desde otros conceptos.

Decir que los milagros ocurren cada día a cualquier hora y en cualquier momento, son y forman parte de lo cotidiano de nuestro vivir. Lo que ocurre es que no le prestamos atención ni sabemos a ciencia cierta lo que el día a día provoca nuestro propio entorno sobre nosotros y las voluntades y los deseos tanto en positivo como en negativo, nos protegen, nos ayudan o nos suceden todo tipo de desgracias sin explicación, formando parte del milagro de la acción y reacción de todo lo que ocurriría si no estuviese provocado dentro de lo simple diario que deberíamos según lo externo hacia lo externo.

Dándole formas a los milagros de esta manera nos podemos encontrar, que el llover, el resbalar,  tener un accidente, o tener un buen día puede perfectamente formar parte de un milagro al ser producido involuntariamente a la acción real del día o del momento sin los factores positivos o negativos que pueden mover la acción directa del milagro.

Que por desconocimiento en si  del propio contexto no podemos apreciar ni le prestamos atención.

Seguramente si supiésemos las veces que algo o alguien está velando por nosotros al cavo del día para que no nos sucedan más desgracias nos dejaría atónitos la realidad. Como todo lo contrario, formándose una cadena detrás de otra de milagros que hacen que la vida tal como la entendemos o nos han enseñado esta falta de sentido a nuestros sentidos más personales e íntimos hacia ellos.

Pero como eso forma parte de doctrinas y creencias de toda índole, nos aleja de la realidad de nuestro yo personal con Dios los seres queridos y la vida en sí,  por lo tanto lo que expongo no deja de ser más que un concepto ante los demás al no haberlos podido experimentar por uno mismo.

Simplificar la magnitud de los mimos y dar cobijo a exposiciones simples, pero cotidianas puede parecernos ilógica y en el fondo nos gustaría que todo formara parte o fuese ajeno a nuestra realidad. Pero no es así, nosotros somos parte y forma del milagro al sufrirlos o beneficiarnos de ellos hasta el extremo de que el propio milagro este formado por nuestro subconsciente sin ser milagro como ha ocurrido con apariciones de vírgenes y santos que no han sido reales  pero sí que han provocado todo tipo de sugestiones en masa para con los mismos.

Cuando una cosa ocurre viene precedida de otra que lo ha provocado y un motivo exterior o personal que nos ha llevado a ello. Cuando nuestro entendimiento o la forma de ocurrir el hecho sale de lo común o no tiene una explicación racional se puede decir que es un milagro y bajo ese contexto propongo pensar a cada uno cuantas cosas suceden en el entorno diario de cada uno que no encuentra explicación a los hechos.

Estamos acostumbrados a santificar los milagros y verlos a trabes de las religiones y sus santos, cuantos milagros ahora dejarían de serlos por falta de creencias en los mismos. Cuantos santos, siendo verdaderamente santos por sus acciones  nos han alejado de su propia creencia: (ser concebida por el espíritu santo haciendo madre a una virgen por la gracia de Dios, cuando Dios nos ha dado la gracia al nacer de engendrar hijos.)

Como podéis apreciar me perdería en infinidad de conceptos sobre los milagros y la forma que nos han educado  para entenderlos y seguramente y en la transgresión del nuevo entendimiento muchas personas les costaran entender aun empezando de nuevo.

Pero eso es otra cuestión diferente a la de los milagros de la cual escribiré más adelante.

En definitiva este tema lo he expuesto para dar a conocer un hecho real personal sobre lo que se podría llamar un milagro dado las características del mismo y que puedo dar fe de que ocurrió pues lo sufrí en mis propias carnes.

Hubo una época de mi vida: Me consta que esta historia si fuese novelada atraería y llamaría mucho más su atención pero en este caso  y tras todo lo expuesto me limitare a contar los hechos tal y como sucedieron.

Encontrándome moviendo vigas de hormigón de gran peso alguna de ellas de trescientos o cuatrocientos quilos con mis propias manos, el ingenio y palancas para hacer un acceso de entrada a una vivienda en beneficio personal familiar.

(Entiéndase de forma literal el hecho de un beneficio personal y familiar con el esfuerzo honesto y personal con la presión exterior que la mayoría solemos chocar ante un acontecimiento de superación en cualquier aspecto de nuestra vida.)

Cuando moviendo una de ellas de las más pesadas y a la  hora de dejarla sobre otra, sentí la sensación extraña de una presencia oscura a mi lado perturbando mi persona a tal extremo  que la viga cayó sobre uno de mis dedos contra otra viga dejando la punta del mismo totalmente sangrando y chafada entre la dos vigas, gritando mirando al cielo e intentando con todas mis fuerzas posibles con la otra mano y los pies sacar la viga de encima del dedo.

Decir que el dolor era horrible, que mi corazón mi alma y todo mi ser sujetando el dedo chafado con la otra mano pedían una explicación y la ayuda necesaria para curarlo.

No entrare en detalles de lo desconocido para que nadie pueda confundir la identidad de los hechos.

A raíz de sujetar el dedo con mis manos ensangrentadas corriendo a curarlo y el dolor que casi me era imposible de aguantar impulse toda mi rabia hacia la injusticia del hecho dentro de mi propia actitud y a pedir ayuda con toda mi alma para no perderlo desapareciendo el dolor milagrosamente, y millares de puntos o luces blancas rodearon todo mi cuerpo.

Me daba miedo hasta mirar el dedo, mi esposa e hijos alarmados no sabían ni que hacer a la vez que me pedían llorando que fuese a urgencias, yo vende mi dedo una vez que eche alcohol y yodo y ante la injusticia de verme sin dedo y el temor de que si fuese a urgencias tendrían que cortarlo, tome la decisión de no ir y dejar el dedo vendado ya que milagrosamente me había dejado de doler. En todo caso, siempre podría ir a urgencias en cualquier otro momento.

Al día siguiente y sin quitar la primera venda porque me daba miedo pensar y ver el estado en que se encontraba el dedo, volví a echar alcohol y yodo varias veces, a la vez que no paraba de rezar para que volviese a la normalidad.

Repetir que milagrosamente y pese a la angustia que me daba  pensar el estado que  había quedado el dedo antes de vendarlo, no me dolía nada. Y eso hizo que durante veinte días y sin quitar la primera venda, lo curase  varias veces al día llevando mi vida normal con la excepción de llevar un dedo vendado.

Cuando creí que era hora de ver como había quedado el dedo quite la venda con el temor a verlo deformado y para mi asombro se había regenerado con una uña nueva, al principio la carne nueva que había salido en el trozo de dedo chafado así como la uña nueva tardo un tiempo en constituirse con normalidad en la mano, pero pasado el tiempo tan solo queda una pequeña desviación hacia dentro del dedo  chafado en la mano sin causar ningún tipo de trastorno a la hora de usarlo.

Si esto se puede tomar como un milagro, yo puedo dar fe de ello, Que lo que sucedió que no he contado durante los hechos y tras pedir el equilibrio de la justicia que me fue concedida fue lo que motivo no ir a urgencias como hubiese sido lo correcto.

Pero eso no quita que los hechos ocurrieron así, y que la interpretación de los mismos cada uno puede llevarla a la dirección de sus propias similitudes. En mi caso, en este caso y bajo mi propia teoría el milagro se produjo en el equilibrio de lo justo y la injusticia del mismo. Todo lo demás ha procedido y procede de la misma fuente.