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El “Marina”, de Oceania Cruises, llego a Barcelona con la duquesa Cayetana. Jesús Pérez Marqués

El “Marina”, de Oceania Cruises, llego a Barcelona con la duquesa Cayetana.


Los cruceros “Liberty of the Seas”, “Marina” y “Sovereign”, llegaron a Barcelona la capital catalana de madrugada y  protagonizaron la primera llegada masiva de cruceristas de la temporada.

Era la inauguración de la temporada de cruceros de Oceanía Cruise y estábamos en el Puerto de Barcelona, esperando  el Buque Marina, barco impresionante en el que Cayetana y su novio, Alfonso Díez, llevaban alojados dos días.

   

Por primera vez, el “Liberty of the Seas” de Royal Caribbean y la presencia en el “Marina”, de Oceania Cruises, con la duquesa Cayetana de Alba para amadrinar el buque por lo que la multitud al trajín habitual en estos casos se añadía el sábado la expectación levantada con un movimiento de alrededor de 15.600 pasajeros que se ha convertido en el récor en este  2011.

De su posible boda con Alfonso Díez no dijo nada, salvo negar que se hubieran casado en el barco, y su novio, que estaba visiblemente abrumado, superó como pudo la prueba de enfrentarse a alcachofas de todos los programas y a más de 30 periodistas.


La Duquesa de Alba salía ilesa a los diferentes medios a la hora de querer saber sobre su boda  “Yo qué sé por qué interesa mi boda, pregúntaselo a ellos”.

Alfonso Díez, Cayetana, Marian Muro Directora General de Turismo de Cataluña y su marido, Javier Viver  directivo de una multinacional. Compartieron almuerzo entre otros invitados.

 
   

Fotografia Carlos Ferriz.

Tras el almuerzo Alfonso Díez  estaba más rejado pero no por ello bajo la guardia ante la prensa y sobre algunas preguntas si conoce o no conoce a Eugenia contestaba (“yo de esos temas no hablo, entiéndanlo”) ni sobre su supuesta e incipiente amistad con Cayetano, pero  en todo momento demostró ser hombre agradable y educado.

 

 

Xavier Bennasar, novio de Isabel Gemio y responsable comercial de Oceanía Cruise, tuvo el don  para aparecer y desaparecer en los momentos más críticos con la prensa.

El “Marina”, un crucero de lujo que a principios de año salió desde Barcelona hacia Miami en viaje inaugural, fue el más madrugador de los tres, llegando al puerto a las 4,30 horas. Le siguió el “Liberty of the Seas”, que atracaba en la terminal B a las 5,45 horas. Por último, el “Sovereign” arribaba a las 7,30.

 

 

 


Tras concluir el desembarque de los pasajeros, a primera hora de la tarde el bullicio volvía a adueñarse del muelle Adossat con el embarque de los pasajeros que se disponían a partir a bordo de los tres buques. El “Liberty” salió del puerto catalán a las 17 horas, seguido del “Sovereign”, que lo hacía siete minutos más tarde. El “Marina”, por su parte, abandonaba la Ciudad Condal a las 20:43 horas.

 

 

 


Lo que parece chocante es la cara que se les quedaría a los extranjeros que disfrutaban del crucero cuando vieron a los periodistas y descubrieron que llevaban dos días compartiendo barco con una persona tan famosa.

 

 

 

 

 


Como nota de despedida a tan impresionante despliegue decir que, pese al bullicio y las dificultades que entrañan estas situaciones, la operativa diseñada por los cuerpos policiales y la Autoridad Portuaria de Barcelona, así como por terminales y agentes de las navieras, logró que el engranaje funcionara a la perfección.

 


Jesús Pérez Marqués